MADRID. TODAVÍA MAS.

 

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Estanque del Retiro vacío.

Siempre me gustó caminar por la ciudad, aunque para desplazarme a ciertos lugares tuviera que coger primero el coche. Y esta urbe es lo que tiene, todo está lejos de todo. Ir al cine en cualquier población, supone contar la distancia en cientos de metros o en un par de kilometros, pero no en Madrid. Aquí, las distancias se miden en paradas de metro o de autobús. Y si se hiciera en kilómetros, los trayectos no bajan de los cinco. Pero eso forma parte de su encanto, creo yo, no se si por discrepar de la habitual calificación de la ciudad de las obras y el tráfico, o por una enérgica defensa del lugar que mas amo de este planeta.

Pero la emoción de caminar por Madrid va mucho mas allá de sus distancias y calificaciones. Lo verdaderamente emocionante de Madrid se esconde en sus rincones secretos, en sus lugares repletos de historia, en sus magníficas leyendas y en la múltiple variedad de los personajes que la recorremos.

Emociona, si, saber que puedes estar caminando entre los que pueden ser los personajes históricos del futuro, el Ortega y Gasset del 2050, la Lina Morgan del teatro que viene, o que aquel friegaplatos del restaurante donde estás comiendo, sea un pintor de élite como le ocurrió en su día a Don Francisco de Goya y Lucientes. Y ustedes dirán, pura imaginación todo. Pués tal vez sea así, pero Madrid es lo que tiene, te invita a desbordar esa imaginación como no lo haría ningún otro lugar.

Y es que en Madrid, no distinguimos el invierno del verano, ambos son duros. Por eso nos vale cualquier estación para recorrerla, para patearla, para desgastarla, porque Madrid está destinado a envejecer, y a seguir teniendo ese espíritu juvenil que la desborda. Por esa razón el Museo del Prado sigue siendo tan bello, el Palacio Real tan majestuoso y sus calles tan vivas durante las 24 horas del día, porque es una ciudad inagotable, porque te agotarás tú mucho antes que la ciudad. De hecho, ella no descansa.

Y con esto os dejo en paz, vuelvo a retomar el blog con muchas ganas, me marcho al Estanque del Retiro, a ver a los descendientes de Margarita, a ver que me cuentan.

«Pues el invierno y el verano,

en Madrid solo son buenos,

desde la cuna a Madrid,

y desde Madrid al Cielo».

Luis Quiñones de Benavente  «Baile del invierno y del verano».

Sed felices 😉

EL MINISTERIO DEL TIEMPO.

Foto vía Twitter @MdT_TVE

Foto vía Twitter @MdT_TVE


Que vaya por delante, lo aquí escrito es una opinión como otra cualquiera, y lo que voy a decir no es dogma, obviamente, pero creo que como opinión cuenta, tanto o mas que la de otra persona. 

Esta serie de televisión me tiene conectadísimo, tanto, que en ocasiones me dirijo a las personas como Don Alonso de Entrerríos (mas quisiera yo) en un perfecto castellano antigüo. Como les digo, estoy absorto y he visto cada uno de los capítulos por duplicado, además de ver, leer y deleitarme con todos los contenidos que me voy encontrando de la misma. 

Parece que la fiebre no es cosa de un día, pues he podido hablar con mucha gente que opina lo mismo, y también me he encontrado, como no, con alguna otra crítica, pero hasta ahora nadie ha logrado convencerme de que esto no es un éxito rotundo. Y es que creo, vuelvo a reiterarme, en mi opinión, que el éxito de estos capítulos es la innovación. El guión de la serie es un bombazo que muchos califican de simple. Y digo yo, si tan simple era colocar una puerta del tiempo y enviar a la patrulla histórica a salvar a Lope de Vega de un embarque erróneo, por ejemplo, ¿Por qué razón nadie lo hizo antes? Pues eso, que ahí está. Y es que hay que tenerlos muy gordos, ya que cuesta imaginar como narices encajas en una misma serie a un miembro del Samur, a un soldado de los Tercios de Flandes y a una estudiante del Siglo XIX. Una vez vistos los capítulos parece muy fácil, pero imaginadlo sobre el papel, tiene que sonar a locura transitoria…

Me fascina el conjunto entero, el modo de hacer encajar las piezas, los personajes, las historias, los pequeños puntos de humor, aunque algún capítulo haya parecido enrevesado, tampoco iba a ser todo perfecto, de hecho, nada lo es. Y así, poco a poco, parece que esta sucesión de episodios va ganando adeptos, lo que supongo, motivará a los creadores a mejorar todo, aunque si se mantuvieran en esta línea, creo que sería el mayor triunfo, puesto que han conseguido innovar, algo que muchos pedíamos a gritos sobre las series españolas.

Y continúo, a parte de un guión fabuloso y conseguir mantener vivo al espectador con las tramas de cada Lunes por la noche, son esos pequeños detalles que aporta cada personaje, los que la engrandecen mucho mas si cabe, me explico:

Velazquez trabajando como caricaturista y declarándose un “grupi” de Picasso, hasta el punto de llegar a conocerle.

Agustias, esa funcionaria de antaño, correcta, respetuosa, tímida, maruja y con cara de ser la abuela de todos.

Don Ernesto, que tras intentar reeducar a Torquemada parece que se ha reconvertido a sí mismo en un James Bond ibérico.

Don Salvador Martí, jefe entre los jefes, por muy subsecretario que quieran que sea  ¿Nadie ha tenido la sensación de reencontrarse con algún jefe de su pasado al verle? Siempre adscrito a las normas.

Irene Larra, esa mujer que aparece en los sueños de hombres y mujeres a la vez, dura y sensible por partes iguales, descarada, atrevida, profesional y arriesgada. ¿Que mas se le puede pedir?

Hacer encajar todo esto, junto con el pasotismo de Julian tan inherente a su situación personal, la dulzura de la mirada de Amelia, jefa de la patrulla por derecho propio, y como no, la gallardía, el arrojo y la galantería de Alonso, es de una grandeza absoluta, y me parece un mérito enorme.

¡Pardiez! Es una serie exquisita. 

Sed felices 😉

LA BELLA HISTORIA DEL MADRID CURIOSO, COTILLA Y MISTERIOSO.

BLOG MADRID 2

Hace pocos meses tuve la ocasión de asistir a una ruta guiada por Madrid. En ella, contaban la historia de la ciudad y de sus habitantes, de una manera totalmente diferente a como la había leído en los libros, sin escapar al rigor histórico, pero con unos matices que podría calificar de sorprendentes, y en la mayoría de los casos, desconocidos.

Desde ese momento, empecé a investigar por mi cuenta sobre el pasado de una ciudad que, a pesar de haber nacido en ella, empezaba a ser para mí una completa desconocida. Y es que Madrid tiene un pasado de lo mas turbulento y curioso, que mucha gente desconoce.

La ruta que menciono anteriormente, me llevó hasta un tesoro en forma de libro que firma Antonio Balduque Álvarez, y que lleva por título «Historias, sorpresas y cotilleos madrileños». En él se descubren anécdotas de lo mas variopintas, que envuelven al lector en un paseo por las calles de la ciudad durante los siglos pasados, donde se desgranan las vivencias de los madrileños y multitud de personajes ilustres de otras épocas, entre otras cosas.

BLOG MADRIDDeciros que de esta experiencia aprendí muchísimas cosas sobre el Madrid antiguo, pero también, como bien indica la contraportada del libro, descubrí el origen de gentes curiosas como los cotillas, los horteras, los cursis y aunque suene soez, algún que otro gilipollas, quizás el primero de toda la historia, a parte de la causa que originó que a día de hoy usemos expresiones como “dorar la píldora”, “dormir la siesta” o “irse al quinto pino”. En resumen, una auténtica joya que recomiendo totalmente, y que estoy seguro, no defraudará.

A medida que avanzo, voy encontrando páginas web, cuentas de redes sociales y multitud de reseñas y documentales,  que trabajan para dar a conocer la historia, el pasado reciente y no tanto, de una ciudad que muchos se empeñan en calificar como un cúmulo de estrés y cemento, pero que está demostrado que tiene una belleza interior y una leyenda a sus espaldas, que dejaría atónito a cualquiera.

Os dejo un pequeño documental de un programa de la televisión autonómica madrileña que no tiene desperdicio.

EL PARQUE DEL LABERINTO. BARCELONA.

Si alguna vez habéis soñado con dar un paseo por un lugar parecido a esos que nos narraban en los cuentos, el sitio del que hablamos hoy, es sin duda uno de ellos.
De los muchos rincones que ofrece el Parque Natural de la Sierra de Collserola, en una ladera y en el distrito de Horta, están situados los jardines del Parque del Laberinto. Hace ya varios años que lo visité por última vez, pero es de esos lugares que te vienen a la memoria cuando hablas de rincones curiosos, pintorescos o llenos de misterio. Y es que siendo uno de los jardines mas antiguos de la ciudad, si no el que mas, la experiencia de darte un paseo por los pasillos e intentar llegar al pequeño estanque que hay en el centro es, cuanto menos, divertido.

Parque del laberinto

Parque del laberinto


Los jardines están situados en la antigua finca de la familia Desvalls y el Palacio de dicha familia vigila de ellos desde el año 1794, en el que se inició la construcción de los mismos. Aunque no quiero perderme con fechas y datos innecesarios para no quitarle al lugar la mística que desprende. Mas bien, os quiero animar a que visitéis los jardines si tenéis la oportunidad, no os defraudará la experiencia, podréis dar un paseo por senderos y pequeños apartaderos llenos de magia, donde han dejado sus huellas personajes de la talla de Carlos IV, Fernando VII y Alfonso XIII.
Parque del laberinto

Parque del laberinto

Por último, como curiosidad y esperando que disfrutéis de estas fotos que os dejo, aunque no son de la mejor calidad, deciros, que justo un año después de dar mi último paseo por aquí y tomar estas imágenes, se rodó en 2006, una escena de la película “El Perfume”

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Parque del laberinto

Parque del laberinto

Sed felices.

MADRID 1931-1939

Esta semana ha caído en mis manos un fabuloso libro fotográfico que encontré casi por casualidad en la biblioteca (si, soy uno de esos románticos que sigue visitando tan desconocidos lugares sin que ningún profesor me obligue).
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La España de la guerra civil y posguerra, y el periodo de la transición política hacia la democracia, son unas épocas que me apasionan particularmente. Me intrigan muchísimo las idas y venidas de nuestros antepasados mas directos en aquellos duros años de la guerra y en los posteriores, pero nos centraremos en las fechas que recogen el título de este libro y por ende las de este post.
El libro lo firma Ramón Guerra de la Vega y forma parte de una colección llamada «Historia de la fotografía» que abarca varios periodos y nos deleita con una suerte de imágenes que ocupan desde el principio de la II República hasta el final de la Guerra Civil Española.
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En a obra predominan las impactantes imágenes que tomaron los Robert Capa, Alfonso y otros grandes fotógrafos, dando a conocer con un realismo directo las penurias de aquellos días, los momentos mas críticos de los combates y los instantes mas álgidos de aquellos años tan convulsos para nuestro país.
Aunque el autor hace especial hincapié en los propios fotógrafos, yo he preferido hacer mención directa a las imágenes, pues la calidad de estas es asombrosa y aunque algunas de ellas son muy conocidas, otras impresionan por su sencillez y significado.
El abanico de fotografías es muy amplio, y se pueden observar desde algunas instantáneas de los bombardeos que sufrió el conocido edificio de Telefónica, hasta la propia Cibeles cubierta por una estructura para su protección ante los proyectiles que coparon el cielo de Madrid aquellos días. A un Hemingway charlando con soldados republicanos mientras consumen un cigarrillo, o el traslado de obras de arte desde el extranjero al Museo del Prado, tras acabar el conflicto.
Os dejo algunas de mis preferidas para poneros sobre el camino, pero merece mucho la pena echarle un ojo, incluso si no sois amantes de este tema, ya que el libro en general es un tesoro de documentos gráficos históricos.
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LOS JARDINES DEL PALACIO REAL DE ARANJUEZ.

Una de las cosas que mas me gusta hacer cuando la rutina me invade, es pasear. Procuro hacerlo por sitios diversos, y no suelo repetir, aprovechando el tiempo para hacer unas cuantas fotografías.

Si tuviera que elegir varios sitios donde perderme, creo que uno de mis favoritos serían los jardines del Palacio Real de Aranjuez. Pocos lugares invitan tanto a evadirse como los jardines reales. Son un laberinto de calles, caminos, pasadizos y rincones preciosos, llenos de magia, de historia y que otorgan un placer a la vista fuera de lo común.

PALACIO REAL DE ARANJUEZ

PALACIO REAL DE ARANJUEZ

PALACIO REAL DE ARANJUEZ

PALACIO REAL DE ARANJUEZ

Mi consejo es que os toméis una mañana libre, y con previsible buen tiempo, para disfrutar en solitario o acompañado de unas magníficas vistas en un lugar que desprende mística y respira historia por los cuatro costados. Entre otras muchas cosas, es una actividad que ofrece una de las mejores razones que se pueden encontrar en los tiempos que corren: ES GRATIS. Y al módico precio de “cero euros” podréis visitar un sitio agradable, con una innumerable colección de flores, plantas, árboles, estatuas, fuentes, y una fantástica zona bañada por el río, que separa el Palacio de los mismos jardines.

Creo que el pasado verano fue la segunda vez que me dejé caer por allí, y estoy seguro de que voy a repetir.

Para terminar o mejor dicho, si queréis pegaros el baño de historia, aprovechad otro día (o un par de ellos) para visitar el Palacio, si no lo habéis hecho ya; La pega de esto, como todo lo que tiene valor histórico en este país, vale dinero. Estoy en contra de pagar por ver historia, creo que nuestros antepasados nos la dejaron en herencia para disfrute, y no para que unos cuantos se lucren gracias a ello. Por cierto, entiendo que la conservación de la historia tiene un precio, pero el mismo debe recaer sobre los encargados y responsables de protegerla, no sobre los que quieren disfrutarla y aprenderla.

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PALACIO REAL DE ARANJUEZ

Aprovecho también para invitaros a pasear por Aranjuez, una localidad que todavía desprende el olor de los carruajes reales sobre los suelos de adoquín, y de las gentes que allí trabajaron.

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PALACIO REAL DE ARANJUEZ

MADRID, LA CIUDAD ENCANTADA.

Madrid

Madrid

Muchos han sido los años que he pasado fuera de mi ciudad natal, Madrid. Si bien, me han valido para poder apreciarla mucho mas cuando he vivido lejos de ella. Me fui siendo un esclavo del pensamiento general y mediático, diciendo que era una ciudad llena de tráfico, obras, y ansiedad, ¡cuanto me equivocaba!
En esos años, a parte de sacar el máximo provecho de los lugares donde he vivido, mi mente fue cambiando para poder apreciar las grandes virtudes de la capital. Muchas fueron las tardes que pasé, pensando que me faltaban momentos por compartir con la Villa.
A mi vuelta, a principios de este año, me prometí que le sacaría el máximo rendimiento a esta nueva estancia, y hasta ahora lo estoy cumpliendo.
Mis conclusiones no pueden ser mejores, estoy viviendo una segunda etapa en la que he vuelto a una ciudad de mil caras, de edificios de mil clases, colores y épocas, a una ciudad que se deja ver bella y elegante luchando contra el ruido y la polución. He visto un lugar del que todos se quejan y en el que todos quieren vivir. Algunos dirán que están aquí por trabajo, para no reconocer que unas cañas el Domingo en la Latina son puro arte. Otros clamarán por su mala suerte porque han sufrido otro atasco en la M-30, y no apreciarán la ventaja de un café recién hecho, en sus movidos bares, antes o después del trabajo. Así podría estar todo un día.
Soy de los que dicen que la capital hay que disfrutarla, la amplitud que nos ofrece Madrid nos lleva a ser la ciudad con mas robos, violencia, y algún que otro pero, lo que seremos incapaces de ver es la belleza de las obras de arte ¡ÚNICAS! que reposan en El Prado, la inmersión en el pasado que crea una vuelta por el renovado arqueológico, o lo entrañable de una visita a la Biblioteca Nacional, donde uno podría pasarse la vida entre textos y reliquias que allí se conservan.
Usted, el que por error o inconsciencia ha llegado a este blog y está leyendo estas letras, no deje de venir a Madrid si aún no lo ha hecho. Si ya lo ha hizo y se llevó una mala impresión, no se deje llevar, aquí, con todos los que habitamos este nido de asfalto e historia, las posibilidades de que le pase algo bueno, también se triplican. Como madrileño me veo en el derecho de decirle que en este lugar, muchos somos felices.

“Madrid es un amante buenísimo pero como novio es lo peor, te engaña en cuanto te despistas”

Use Lahoz