SÍNDROME POST-VACACIONAL, Y OTRAS MANERAS DE TENER POCAS GANAS.

Bonito nombre le han colocado a lo que toda la vida se le llamó «Hay que joderse, las poquitas ganas que tengo mañana de volver al trabajo después de la Semana Santa». Y es que según varios estudios, somos muchos los que volvemos a comenzar la jornada laboral con pesadumbre y abatimiento, ¿Que incongruencia verdad? Como si fuera algo nuevo…

Y digo yo ¿Hay alguien que vuelva al trabajo con alegría después de unos días en la playa? ¿O en la montaña? ¿O en el chalet de tu cuñao el rico? Es más ¿Hay alguién que vuelva feliz y sonriente aunque solo sea en el viaje de retorno?

Porque esa es otra verdad como un pino de grande. Aquí se habla mucho de la Semana Santa, pero la verdad es que aprovecháis estos días libres para comportaros como el mismísimo Satán. No, no me he equivocado. Os pasáis unos días de barbacoa en barbacoa, de cubata en cubata, y de fiesta en fiesta. Y de paso como ando por Andalucía, a lo mejor me tropiezo con alguna procesión, y ya si eso, aprovecho el rato para declararme devoto del Cristo de Palacagüina. Pero eso lo hago cuando vuelva de la playa, que la misa de doce no me pilla muy bien de hora y se me va a juntar con el chiringuito. Poca vergüenza…

Bueno vale, lo acepto, que eres nazareno desde pequeñito, me lo creo. Pero solo en algunos lugares, tuvieron lo que hay que tener para ponerle a una procesión el nombre adecuado a lo que más nos gusta hacer en estos días libres. Y no me lo nieguen, hasta los que no viven la religión, aprovechan el viernes santo para pillarse una castaña que no llegan a la resurrección hasta el domingo. Aunque a muchos de vosotros tampoco os hace falta Semana Santa para llegar a este punto. Bueno, sigamos.

No quiero desviarme del tema estrella ¿Síndrome postvacacional? ¿De verdad? ¿No había otro nombre? Como somos a veces, con tal de relajarnos un poquito, y ya de paso, quitarnos de encima un día de trabajo. Le digo a mis compañeros que estoy con el síndrome postvacacional y me toco las narices un ratito hasta la hora de salir. Y que nadie lo niegue, hasta en esto también nos ponemos de acuerdo. Nos da igual si hemos estado de procesión, de barbacoa, vestido de nazareno, de penitente, o de la mismísima abeja Maya, en el trabajo se escaquea todo el mundo. Aunque algunos lo hagáis de manera tan profesional, que hasta un anuncio os dejó la idea (Necesito un kit-kat). Que bien os vino la chocolatina, canallas. Alguno no conoce ni el sabor que tiene, pero por las veces que se para en el trabajo, parece que las compra en cantidades industriales.

Pero eso si, las vacaciones son vacaciones, y no vayan ustedes a desperdiciar unos días tan buenos en leer artículos del nivel que yo les ofrezco, porque entonces puedo llegar a pensar que están aún más aburridos que yo. Y eso… eso si que sería algún tipo de síndrome. Tal vez el antagónico al postvacacional. Un síndrome que explicara que necesitas volver al trabajo con urgencia porque el nivel de las gilipolleces que escribes en tu blog está rondando límites insospechados. Síndrome prelaboral, o síndrome del tonto ilustrado, que no tiene nada que ver, pero le da un toque artificial, que dirían los modernos…

Y hasta aquí mi absurda opinión de hoy, no les aburro más. Espero que os haya ocupado el mínimo tiempo indispensable de vuestro día. Yo, no os engañaré, voy a hacer un Kit-Kat, que tengo el síndrome postvacacional a la vuelta de la esquina, calentando motores y con el coche en marcha. La verdad, no se porque os cuento esto, ni otras muchas cosas, pero me divierte.

 

Sed felices 😉

 

 

LLEGA LA NAVIDAD (OTRA VEZ)

Que bonito, ya se empieza a notar el ambiente navideño en las redes sociales, y en otros ámbitos también. pero todos tenemos a ese amigo que ya ha inundado la red social de turno con postales navideñas de lo mas variopintas. Quitando que en su casa ya están colocados el belén, el árbol y un muñeco de luces que canta desacompasado.

He de reconocer, que a pesar de no ser un férreo seguidor del ambiente navideño, bien es verdad que me gusta observar (y en ocasiones participar)  en todo lo que rodea a estas emblemáticas fechas para unos, y empalagosas para otros. Por decirlo de otra manera, es un periodo donde como ya escribí hace tiempo, en este humilde decálogo, todo cuidado es poco para superarlo con nota.papanoelborracho

Las calles volverán a llenarse de luces, mujeres y hombres desfilarán como posesos por las grandes avenidas comerciales, buscando el “ofertón navideño” de turno, que por décimo año consecutivo no encontrarán. Una lástima, ya que en este The Walking Dead con bolsa de la compra, participan veteranos y nuevos talentos cada temporada.

Los centros de las ciudades, son multitudes humanas atestadas contra los escaparates. En Madrid, se sabe de gente que se despistó en la calle Preciados en unas navidades, y años después, se reencontraron con sus familias. Las declaraciones tras el hallazgo son sobrecogedoras «Recuerdo que en la nochebuena de 1995 cogí una calle adyacente, me lié a cervezas con un reno del Cortylandia, y no recuerdo nada hasta hoy…» Cuanto menos sobrecogedor.

Y es que amigos, lo admito, me gusta la navidad, es el momento del año donde mis carcajadas se repiten mas veces por minuto. Empiezo a reírme en la cena de empresa, y no paro hasta que veo a la última vieja con el paraguas del revés en la cabalgata de reyes. Tenéis que reconocerlo, es entrañable. Todo es gracioso, tu colega cogiendo vasos de tubo con la boca en la cena del trabajo; tu tío Faustino, el del pueblo, que viene a cenar obligado por la Puri, y al que nada mas llegar le han colocado unos cuernos de reno, mientras te mira suplicando que le dispares; los niños de corta edad tirando petardos por la calle, que bien podrían ser granadas de mano; o la dichosa vieja del paraguas de la cabalgata, que en una infernal pelea a muerte con otra semejante, está luchando por los caramelos de mora ante la mirada atónita de sus nietos. Lo que digo, paz y armonía.

Pero no se asusten, esto se repite año tras año, navidad tras navidad. Los gorros de Papá Noel, Santa Claus o como quieran llamarlo, van a estar ahí, acompañados de las pelucas de colores, los cotillones, los matasuegras, las uvas, las madres aparcando corderos en batería, los reyes magos, el niño que está en la cuna, los peces que beben y los que vuelven a beber sin ser peces, los camellos, de dos jorobas y sin joroba también, la cena de empresa, el despido de después de la cena de empresa, las guirnaldas, la espuma en spray, la zambomba, alguno en nochevieja caminito de belén, otro tirado en algún banco cuando iba caminito de belén y se paró a tomar la última en algún sitio, todo eso y mucho más…volverá en estás navidades. Así que sea como sea, crean o no en ello, disfruten de todo como buenamente puedan.

Sed felices 😉

P.D: ¡Ah! Se me olvidaba, la vieja del paraguas del revés también estará por ahí. Anda que se lo iba a perder, no te jode.

MADRID. TODAVÍA MAS.

 

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Estanque del Retiro vacío.

Siempre me gustó caminar por la ciudad, aunque para desplazarme a ciertos lugares tuviera que coger primero el coche. Y esta urbe es lo que tiene, todo está lejos de todo. Ir al cine en cualquier población, supone contar la distancia en cientos de metros o en un par de kilometros, pero no en Madrid. Aquí, las distancias se miden en paradas de metro o de autobús. Y si se hiciera en kilómetros, los trayectos no bajan de los cinco. Pero eso forma parte de su encanto, creo yo, no se si por discrepar de la habitual calificación de la ciudad de las obras y el tráfico, o por una enérgica defensa del lugar que mas amo de este planeta.

Pero la emoción de caminar por Madrid va mucho mas allá de sus distancias y calificaciones. Lo verdaderamente emocionante de Madrid se esconde en sus rincones secretos, en sus lugares repletos de historia, en sus magníficas leyendas y en la múltiple variedad de los personajes que la recorremos.

Emociona, si, saber que puedes estar caminando entre los que pueden ser los personajes históricos del futuro, el Ortega y Gasset del 2050, la Lina Morgan del teatro que viene, o que aquel friegaplatos del restaurante donde estás comiendo, sea un pintor de élite como le ocurrió en su día a Don Francisco de Goya y Lucientes. Y ustedes dirán, pura imaginación todo. Pués tal vez sea así, pero Madrid es lo que tiene, te invita a desbordar esa imaginación como no lo haría ningún otro lugar.

Y es que en Madrid, no distinguimos el invierno del verano, ambos son duros. Por eso nos vale cualquier estación para recorrerla, para patearla, para desgastarla, porque Madrid está destinado a envejecer, y a seguir teniendo ese espíritu juvenil que la desborda. Por esa razón el Museo del Prado sigue siendo tan bello, el Palacio Real tan majestuoso y sus calles tan vivas durante las 24 horas del día, porque es una ciudad inagotable, porque te agotarás tú mucho antes que la ciudad. De hecho, ella no descansa.

Y con esto os dejo en paz, vuelvo a retomar el blog con muchas ganas, me marcho al Estanque del Retiro, a ver a los descendientes de Margarita, a ver que me cuentan.

«Pues el invierno y el verano,

en Madrid solo son buenos,

desde la cuna a Madrid,

y desde Madrid al Cielo».

Luis Quiñones de Benavente  «Baile del invierno y del verano».

Sed felices 😉

DECEPCIONES.

Cuando algún plan o alguna persona nos falla, tendemos a pensar que la decepción viene provocada por ese mismo plan o esa misma persona, y estamos completamente equivocados. Un buen amigo (J.R.R) me dijo hace un tiempo que «la decepción» propiamente dicha, es el resultado que surge de no alcanzar las expectativas esperadas respecto a una meta determinada, bien sea profesional, sentimental o personal. Y creo que razón no le faltaba, desde bien pequeños aprendemos en el colegio que cuando debes sacar una nota en un examen y no obtienes lo deseado, debes superarte constantemente, y muchas veces, la decepción es el camino que encontramos a un suceso que ya no tiene vuelta atrás. Ahí es donde está el mayor error. Me explico.

Vivimos en una sociedad donde parece que marcarse una meta final es la prioridad necesaria para ser feliz, y eso hace, que nuestra felicidad sea siempre incompleta. ¿Quien tiene un amigo, una pareja, un trabajo y una vida perfectas? Ya se lo digo yo, NADIE, ABSOLUTAMENTE NADIE. La cuestión es que somos inconformistas por naturaleza, y parece que debemos estar en un proceso de superación constante, que en muchas ocasiones nos perjudica o nos atora, y no nos permite ver cuales son nuestras capacidades reales para superar una situación. De esta manera, no podemos diferenciar el momento donde debemos pedir ayuda, pararnos a sopesar una idea, o buscar una solución diferente a un problema. Frases como, “este es mi ejemplo a seguir” “mi meta es tal nota” o “yo para ser independiente debo hacer las cosas de tal manera” son burdos engaños que no nos dejan mirar mas allá de lo que realmente nos puede hacer alcanzar una felicidad real.

Nuestro ejemplo a seguir debemos ser nosotros mismos y lo que ,en mi opinión, nos hace mantenernos contentos es el sentido que le decidamos dar a las cosas y a los momentos. Por ejemplo, con toda seguridad, teniendo unos estudios universitarios consigamos tener grandes opciones de ser mas cultos y estemos mas cerca de lograr un salario acorde al estilo de vida que deseamos. Pero a día de hoy ¿Quien puede afirmar que eso es seguro? En cambio, lo que si vamos a recordar es a nuestros compañeros de clase, y los ratos que pasamos con ellos. Eso es lo que no debemos dejar pasar de largo.

Lo que quiero resumir es que marcarse una meta, o tener un instinto de superación constante está muy bien, pero obcecarse con ello puede llegar a ser un castigo, o viniendo al caso, una decepción. Y es que en la vida, nos vamos dejando por el camino momentos, lugares y situaciones irrepetibles, creyendo que al pasar por ellas rápidamente llegaremos antes a nuestro objetivo. No es así, hay que disfrutar esos momentos, hay que recrearse en esos lugares, no hay que pensar mas allá de lo que vamos a hacer en el presente, aunque en el horizonte dibujemos un futuro idóneo.

En definitiva, hay que sacar de nuestra carretera todo aquello que nos contamina, lo que nos duele y nos impide disfrutar del presente, porque al final de ella no se encuentra nuestra felicidad, si no que es a través de la misma donde vamos a disfrutar.

Hace poco logré leer el fabuloso libro de Bernardo Stamateas que lleva por título «Gente tóxica» y quedé impresionado con los tipos de personas que en él se describen. Todos tenemos en nuestro círculo personal a alguno de ellos, y en mi opinión, eso es lo que de verdad hay que apartar de nuestras vidas para poder llegar a conseguir cualquier objetivo, pero disfrutando de cada minuto, porque como hemos comprobado esta semana con el accidente aéreo de Germanwings, nunca podemos saber cual va a ser el último. Y aun observando que todo nos vaya bien, sería una pena desviarnos de la meta principal de nuestras vidas…

Sed felices 😉

EL EJEMPLO A SEGUIR

Muchos han sido los temas sobre los que quería escribir hoy, pero como suele ocurrir a veces ante la indecisión, no he escogido ninguno, y me he decidido por la idea aportada de un buen amigo.
En ocasiones habréis escuchado aquella frase que nos dicta a una persona, organización o acción, como el “ejemplo a seguir”. Nada mas lejos de la realidad, siempre he considerado que esto solo es aplicable en la conducta de algunos padres con sus hijos, y no en todos los casos, pues por todos son conocidos muchos padres que no son un ejemplo a seguir para sus hijos y así queda demostrado con el paso de los años.

¿Cuantos hijos hay que se avergüenzan de sus padres? Y mejor aun, ¿Cuantos hijos conocemos que hayan seguido su ejemplo? La respuesta la encontraréis en programas de televisión como Hermano Mayor, los padres unos santos, y los hijos, unos delincuentes natos. Lo dicho, creo que cada uno es un ejemplo a seguir de si mismo, y aunque un buen consejo a tiempo, para tomar una decisión, te puede marcar el camino, si está en tu mano que tu hijo sea un cretino o un canalla, puede que esto no venga acompañado de un mal ejemplo de los padres. Hasta aquí, lo que considero como ejemplo a seguir, que dicho así, no es tal caso.

Por otro lado, el ser humano es hipócrita y demagogo por naturaleza, y para ejemplo, podéis ir a un partido de fútbol, y hablar con esos padres/entrenadores y llamados aquí «los listos del fútbol» que cuando un jugador profesional tiene una mala actitud, se le hincha el pecho diciendo: ¡No puede hacer eso en un campo de fútbol, es un ejemplo a seguir para los niños! Esto me hace mucha gracia, porque claro, cuando tú bajas al bar y te bebes hasta el agua de los floreros, gritando como un poseso al televisor y soltando barbaridades por la boca, no eres un ejemplo a seguir, eres un incauto seguidor al que nadie ha avisado de la presencia de los menores en la zona. Lo dicho, hipocresía. Y quiero que conste que hasta quien esto escribe lo ha hecho, pero a mí no se me hincha el pecho con nada.

Otro caso lo encontramos en el trabajo, donde muchos instauran la norma de «si mi compañero es uno de esos supuestos ejemplos a seguir, yo tengo que ser igual o mejor» ¡Já! Aquí, como mucho, acepto que un buen compañero de trabajo, sea una motivación, pero el único ejemplo a seguir debe ser uno mismo, aportando lo mejor de sus cualidades y reconociendo lo peor de sus defectos. Y es que, esto último, en España ,lo llevamos un poquito mal, siempre generalizando, solo tomamos ejemplo cuando uno “se toca el níspero” y no hace nada, porque es solo en ese momento cuando pasamos a ser mas vagos que el primero.
Mi conclusión, es que el verdadero ejemplo a seguir se lo marca uno mismo a la hora de elegir ser mejor o peor persona, amigo, marido, padre o hermano mayor, y da exactamente igual lo que nos marque la sociedad. Allí solo encontraremos las herramientas para intentar ser lo que queramos, ya sea un vago, un trabajador nato, un caradura, un tipo simpático o el relevo del Dioni en el furgón.
En la actualidad, es difícil encontrar el ejemplo a seguir, viendo que hasta algunos de los medios de comunicación están totalmente manipulados, en una dirección o en otra, debemos ser nosotros mismos quienes tenemos que crear nuestra propia opinión de las cosas. No me gusta leer un solo periódico, ver un solo canal, y comprar en una sola tienda. Hay que ver, leer y probar todo, para sacar una opinión clara, pero sobre todo, propia, eso será lo que nos marque el ejemplo a seguir.

Por cierto, este post no es ningún ejemplo a seguir. Eso lo decidís vosotros.

Sed felices.

BASADO EN HECHOS REALES (Capítulo I): El camionero sin salida.

Corrían las 08:55 PM de un frío día de Noviembre, en una desangelada calle sin salida para los vehículos, de una localidad madrileña cualquiera. Las madres estresadas corrían de la mano con sus hijos por las aceras perpendiculares a la citada vía, para no llegar tarde a la hora de apertura de los colegios. En el ambiente, se oían las típicas frases que tan acostumbrados estamos a oir a esas horas, —Carlitos, ponte la bufanda que hace mucho frío y te vas a constipar—
Entre tan rutinarios momentos, y en la mencionada calle sin salida, hace entrada un camión de reparto y de dimensiones exageradas, causando la espectación de los pocos que estábamos allí presentes, para ser mas exactos, 3 personas. Entrada que por otra parte, causa asombro por las proporciones del vehículo y que hace pensar claramente que se ha equivocado de destino, pues vistas las medidas del camión y de la calle, todo indica que, o el conductor no está muy seguro, o su pericia al volante es indiscutible.
Los que vemos la situación, nos paramos a ver como continúa, pues está tomando un color divertido para todos menos para el desafortunado conductor, que al ver el lío en el que se ha metido, para el vehículo, y se baja de la cabina con la misma cara que si hubiera entrado en el pasaje del terror.
El primero en atenderle es un servidor, que llevo observando desde hace un rato las posibles maneras que tiene el camión para maniobrar y salir de allí. El camionero, un hombre educado, intenta eximirse la culpa diciendo que el GPS le ha jugado una mala pasada, pues él iba en dirección a un polígono industrial y el dichoso aparatito ha querido que aterrizara en esta calle sin salida. Mientras tanto, las otras 2 personas que miraban con atención se acercan al lugar, una de ellas exconductor de autobuses, y cuya máxima preocupación era colaborar para sacar de aquella situación al camionero.
Al final encontramos una solución, accediendo marcha atrás con el camión a la salida de un garage, y maniobrando durante varios minutos es factible que todo se solucione, y nos ponemos todos manos a la obra.
Durante dicha maniobra, va llegando a la calle algún vehículo (turismo) que extrañado espera la demora que el camión está creando, pero el momento estelar es la aparición del “listo del claxon” con el cuál me toca departir, por cercanía, y dicho sea, por merecimiento. Mi conversación es la siguiente siendo LC (El listo del claxon) y Yo (El que esto escribe):

LC: ¡¡Moooooooooooocccc!! (Sonido del claxón que algunos usan para manifestar su presencia ante la notable falta de vocabulario)
YO: Muchacho, ¿Que quieres que el camión levite? ¿Habrá que dejarle salir, no?
LC: ¿Pero como “sa metío” ahí?
YO: De frente, y ahora estamos intentando que salga.
LC: (Cara de emoticono del whatsapp, ante tan inesperada respuesta) (Todavía no se ha dado cuenta de que le estoy vacilando)
YO: Lo que podrías hacer es intentar ayudar, en vez de seguir molestando.

Fin de la conversación, no se dió por aludido y personalmente creo que su capacidad de raciocinio no daba para mas. Echó el freno de mano, y se quedó en el coche para rebuznar algo mientras el amable camionero se disculpaba una y otra vez al salir, con un gran sentimiento de culpa. Y ademas esperó a que pasara de largo y se reanudara la circulación para agradecernos la ayuda prestada. Todo quedó ahí.

Una vez pasada la situación, me puse a pensar en lo asquerosa que puede llegar a ser esta sociedad que cuando mas ayuda necesitas, peor llegará a tratarte. Pero mirándolo bien, he hecho un ejercicio de estadística y las conclusiones a las que he llegado tras el análisis, no son del todo malas:

– De cada 5 personas una es camionero y otra un listo del claxon. Las otras 3 solo observan.
– En cada situación de la vida donde cometas una cagada, habrá un mínimo de 3 personas dispuestas a ayudarte,y otra a emitir sonidos. Esta última puede ser un animal.
– De cada 5 personas, siempre hay una que cree en los fenómenos paranormales, como ver levitar un camión de 18 toneladas.
– En esta vida siempre hay una salida para todo, pero en ella te encontrarás a algun listo, o a varios.

MORALEJA: Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad, los GPS no.

CLASES DE LISTOS: EL PEQUEÑO NICOLÁS, Y TODOS LOS DEMÁS.

España es el país de “los listos” por antonomasia, no de los inteligentes, hablo de los listos como aquellos que nos hemos empeñado en camuflar como “pillos” y herederos de nuestra manida picaresca.

Aquí, el que mas dice saber de cualquier tema, o consigue esquivar de alguna manera la legalidad vigente escrita, moral o ética, es un listo, aunque a mi siempre me ha gustado mas denominarles como “los enterados de turno”. Pero no me quiero enredar, os voy a dar una relación de los tipos de listos que os podéis encontrar por la calle, el trabajo, en vuestra propia familia o en cualquier lugar del planeta, pero que en este país predominan como auténticos profesionales de su género. Y junto con dicha relación, os pongo una breve explicación para que los identifiquemos rápidamente. Estoy seguro de que alguno ya lo hará solo con leerlo.

CLASES DE LISTOS

  • EL LISTO DEL SUPERMERCADO: Es una especie de las mas comunes, y tiene 2 variantes. Está por un lado, el listo de la cola del supermercado, que compra un par de artículos y pretende saltarse las quince personas que están esperando su turno en la caja, sabedor de que la gente honrada, por no discutir, le dejará pasar. Y por otro lado, el listo de las ofertas, que cuando vas a coger un pack de yogures, dice en voz alta frases como <en el super de la calle de al lado están 43 céntimos mas baratos>. Este último es menos común, pero su acción es mas dañina porque suele crear confusión.
  • EL LISTO DEL COCHE: Otra especie muy habitual que plaga las calles y carreteras de nuestro país. Es muy común encontrárselo en las horas de asistencia y vuelta del trabajo. Se caracteriza por cambiar de carril sin accionar el intermitente si va por delante de ti,  y adelantarte por la izquierda con mirada de asesino, si osas circular a una velocidad prudencial delante de él. En su variante mas extrema, te pone las largas para pedirte paso, como si llevara pescado en el asiento trasero y se le fuera a poner malo.
  • EL LISTO DEL SEMÁFORO: He dudado hasta el último instante si encasillarlo como variante del listo del coche, pero el listo del semáforo bien merece su rincón particular. Como definición usaré la expresión de un amigo <Para mi, 1 segundo, es el tiempo que transcurre en un semáforo desde que la luz se pone en verde y el tonto de atrás toca el claxon>. Ese tonto del que hablaba mi amigo, es nuestro listo del semáforo.
  • EL LISTO DEL “YO MAS Y MEJOR”: Uno de mis preferidos, sin lugar a dudas. Este tipo de listo es muy común en algunos grupos de amigos, y ojo, porque se camufla de maravilla entre nosotros. Si tú has hecho algo, él lo ha hecho 2 veces, si tú tienes 1 cochazo, él tuvo el mismo pero mas grande, si tú tienes un amigo que es el mejor en algo, él tiene un primo que es 3 veces campeón del mundo en esa modalidad. Tened cuidado con esto último, los primos de este tipo de listos suelen ser, abogados, ministros, campeones de artes marciales (de todas), actores, periodistas, e íntimos amigos de grandes futbolistas y cantantes. Lo saben todo, y son fáciles de detectar cuando llevan 2 copas de mas.
  • EL LISTO DE LA FAMILIA: Esta modalidad de listos suelen ir acompañados de la anterior, los mas viejos del clan (nuestros abuelos) suelen llamarles “lumbreras”. Os pongo un claro ejemplo. ¿Mariano, que haces trabajando de basurero (trabajo muy digno)? ¿No tenías un primo abogado que te iba a colocar de secretario en su bufete? Y así…
  • EL LISTO DE LA MOTO: Usuario de este tipo de vehículo, que circula entre los coches en los atascos, y que es detectable cerca de los retrovisores rotos.
  • EL LISTO DE LA BICI: Solo detectables cuando van en pareja y circulan por las carreteras en paralelo, importándoles una mierda quien venga detrás.
  • EL LISTO DEL PUEBLO: Su fama está eclipsada por el famoso personaje “el tonto del pueblo” pero llega a ser incluso peor que el mismo. Suelen estar afectados por el síndrome pre-Cristobal Colón, ya que se piensan que tras “la linde del Tio Paco” hay un abismo, y justo ahí, se acaba su pueblo y el mundo.  Tienden a reírse de la gente de las grandes ciudades, pensando que todos son pijos, viven en chalets y los veranos van a otro planeta llamado Mallorca. Se le reconoce por la famosa frase “Las fiestas de mi pueblo son las mejores, y punto”
  • EL LISTO DE LA GRAN CIUDAD: Es la modalidad antagónica a la anterior, últimamente está proliferando mucho este tipo de listos debido a la explotación del turismo rural. Cuando viajan a un pueblo se piensan que van a mundos subdesarrollados, y se ríen de las costumbres y tradiciones de la zona a explorar, creando el descontento entre las amables gentes del lugar. Son fácilmente identificables cuando  vuelven de sus vacaciones con la cara rota, o dándose un baño involuntario, en el pilón de cualquier pueblo en temporada de fiestas.
  • EL LISTO DEL EXAMEN: Detectable en la salida de cualquier examen tipo test, normalmente carnet de conducir y similares, te corrije todas las respuestas que supuestamente has contestado mal, y crea en ti una ansiedad innecesaria. No caer en la tentación de responderle a la pregunta ¿Que has puesto en la 25? Si aún así persiste, no hay que desmoralizarse, ya que se le suele reconocer el día de la entrega de notas, en el apartado de suspensos.
  • EL LISTO DEL TABACO: Mítico creador de la frase <Yo no compro tabaco, yo pido>. Hay casos documentados de paquetes rellenos con cigarros pedidos. En la estación de Atocha en Madrid, a día de hoy, se combate contra una plaga muy extensa de esta especie, derivada del conocido gorrón.
  • EL LISTO DE LOS LIGUES DE VERANO: Esta especie ataca solo de Octubre a Mayo, la explicación es muy fácil. Los meses de verano se los pasa, supuestamente, ligando en su pueblo sin parar, es el tío que mas liga allí con diferencia, y se harta de enrollarse con mujeres. Nunca puede probarlo, y el resto del año las mujeres no le tocan ni con un puntero láser. Eso si, según sus palabras al volver de su residencia de verano, ha sido un auténtico Don Juan, suponemos que por eso no se le conoce novia, ni mujer que se le arrime en invierno.
  • EL LISTO DEL FÚTBOL: España es el lugar con mas entrenadores de fútbol por metro cuadrado del mundo, de hecho, si entra usted en cualquier bar un Domingo por la tarde, encontrará sin lugar a dudas, a mas de 15 técnicos y seleccionadores dispuestos a derrocar a cualquier entrenador de primera división. Detectables por llevar un tercio de Mahou adherido a la mano, una panza que les impide llegar a la barra y  que tampoco les deja mojarse los pies en la ducha, eso si,  te hacen las gestiones financieras y deportivas de cualquier club en menos de 5 minutos.
  • LISTO DEL CINE: Este necesita poca definición, también llamado Jodedor de finales, es capaz de arruinaros ese estreno que lleváis esperando durante un año en tan solo 3 segundos.
  • Y POR ÚLTIMO, EL PEQUEÑO NICOLÁS: Podéis reíros del niñato lo que queráis, pero este chavalín ha sido el único español con la capacidad suficiente para reirse de aquellos que se ríen de nosotros. Se puso hasta las orejas con las mejores degustaciones alimenticias en la recepción del nuevo Rey, ha toreado a varios presidentes del gobierno, citó a la alta alcurnia de un pueblo gallego, que engalanó las calles, por la supuesta visita del monarca al lugar y para colmo de carcajadas, se graba con el móvil cuando viajaba con escolta privada. Todo esto, sin título ni reconocimiento fiable alguno, pero eso si, en este país como SOMOS ASÍ DE LISTOS, ALGUNOS LE LLAMAN TONTO.