AGOSTO EN MADRID…

Siempre elijo mis vacaciones con la mejor intención posible. Supongo que como todos, valoramos lo económico, el lugar al que queremos ir y por otra parte, hay quien sopesa los pros y los contras de cual es el mes donde uno debe solicitar sus ansiadas vacaciones de verano. Me centraré en esto último.

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Foto abc.es

 

Soy un madrileño atípico, o eso creo. De hecho, soy un atípico “atípico”, bueno, no quiero desviarme. Me considero un capitalino que no cumple con las costumbres estivales, es decir, salir corriendo de la ciudad como alma que lleva al diablo durante los meses de julio y agosto. He pasado mucho tiempo viviendo en la costa, y desde hace años le cogí el gusto a doblar el lomo en agosto. Tenía esa mentalidad tan levantina, de creer que la playa se disfruta más fuera de los meses de verano y en cierta manera, así es. Heredé esa costumbre y desde hace tiempo, sigo cumpliéndola.

Pero aquí la cosa cambia. Madrid en agosto es diferente. Ni mejor ni peor, diferente. Hay varios puntos donde la ciudad toma aire, y no me refiero a los 45 grados de la puerta del sol a las 3 de la tarde.Voy a desgranarlos, que sé que os gusta:

  • El tráfico: ¿Estamos de acuerdo o no? Queridos hijos del oso y el madroño podéis gritar conmigo ¡Bendito placer! Esas carreteras vacías, esos carriles donde permites que cualquiera te adelante. Amigos, en agosto en Madrid hay sitio para todos en la M30-40-50-200… Aquel con el que te hubieras matado en diciembre por un hueco en un largo atasco, hoy es un compañero, un amigo, alguien con quien pararías en cualquier arcén y te fundirías en un largo abrazo, porque sois los 2 únicos cabrones de toda la Comunidad de Madrid que vais a las 5:30 de la mañana a trabajar. Disfrutad, toda felicidad en esta vida es efímera, y mucho más si hablamos de atascos en Madrid.
  • Aparcar: Llegas del trabajo y tacháaaaan, hay sitio para dejar el coche. El primer día de verano en el que encuentras sitio en la puerta de tu casa te sientes extraño. Te bajas del coche como si fuera una máquina del tiempo aterrizando en la Edad Media. Mirás por la acera, a ver si han colocado una señal que lo prohiba mientras tu estabas cumpliendo con tus labores. Te frotas los ojos, hincas las rodillas en el suelo mientras las lágrimas se deslizan por tus mejillas. En un gesto de rabia contenida y súplica, tus brazos se elevan hacia el cielo con los puños cerrados, mientras un sonido afónico y estridente grita sin contemplaciones….¡TENGO HUECO EN LA PUERTA DE CASA!
  • La siesta: Que bonito. Todo es paz y amor en el agosto madrileño. Te vas a echar la siesta y tu mente reflota pensando agradablemente en el recuerdo de que tu vecino de al lado  «El del taladrito a las cuatro de la tarde» se ha ido a tomar por culo durante todo el mes, al apartamento de su cuñado en Cantabria. Y es que la última vez que te lo cruzaste en el descansillo, y te dijo, con el pecho como un palomo, que se iba al norte, tu cabeza ya solo podía pensar en esas treinta y una siestas que llenarían de gozo tu ser. Por otra parte, la vecina de arriba, la que tiene una canica que rueda por el salón cada media hora, también tiene unos días libres, y eso oigan, se agradece.
  • Las terrazas: No hablo de balcones, hablo de bares. Que bonitas las terrazas madrileñas en agosto. Los que se han quedado en Madrid en agosto, tienen 2 misiones fundamentales…llenar las piscinas públicas y reventar las terrazas de los bares. Generalmente, la secuencia del madrileño medio en época estival es la siguiente: Trabajo (poco)-Siesta-Piscina-Terraza.

Todo esto lo digo generalizando al máximo y siendo generoso con los horarios, pues todos sabemos, que e en la actualidad hay jornadas de trabajo que se comen la siesta, la piscina, la terraza, el sueño y el desayuno del día siguiente.

Aún así no decaigan. Estás son las inconexas palabras de un hombre que no pudo dormir la siesta y que cuando se aburre las escribe. La vecina de la canica ha vuelto, y había que celebrarlo de algún modo.

😉 Sed felices.

SÍNDROME POST-VACACIONAL, Y OTRAS MANERAS DE TENER POCAS GANAS.

Bonito nombre le han colocado a lo que toda la vida se le llamó «Hay que joderse, las poquitas ganas que tengo mañana de volver al trabajo después de la Semana Santa». Y es que según varios estudios, somos muchos los que volvemos a comenzar la jornada laboral con pesadumbre y abatimiento, ¿Que incongruencia verdad? Como si fuera algo nuevo…

Y digo yo ¿Hay alguien que vuelva al trabajo con alegría después de unos días en la playa? ¿O en la montaña? ¿O en el chalet de tu cuñao el rico? Es más ¿Hay alguién que vuelva feliz y sonriente aunque solo sea en el viaje de retorno?

Porque esa es otra verdad como un pino de grande. Aquí se habla mucho de la Semana Santa, pero la verdad es que aprovecháis estos días libres para comportaros como el mismísimo Satán. No, no me he equivocado. Os pasáis unos días de barbacoa en barbacoa, de cubata en cubata, y de fiesta en fiesta. Y de paso como ando por Andalucía, a lo mejor me tropiezo con alguna procesión, y ya si eso, aprovecho el rato para declararme devoto del Cristo de Palacagüina. Pero eso lo hago cuando vuelva de la playa, que la misa de doce no me pilla muy bien de hora y se me va a juntar con el chiringuito. Poca vergüenza…

Bueno vale, lo acepto, que eres nazareno desde pequeñito, me lo creo. Pero solo en algunos lugares, tuvieron lo que hay que tener para ponerle a una procesión el nombre adecuado a lo que más nos gusta hacer en estos días libres. Y no me lo nieguen, hasta los que no viven la religión, aprovechan el viernes santo para pillarse una castaña que no llegan a la resurrección hasta el domingo. Aunque a muchos de vosotros tampoco os hace falta Semana Santa para llegar a este punto. Bueno, sigamos.

No quiero desviarme del tema estrella ¿Síndrome postvacacional? ¿De verdad? ¿No había otro nombre? Como somos a veces, con tal de relajarnos un poquito, y ya de paso, quitarnos de encima un día de trabajo. Le digo a mis compañeros que estoy con el síndrome postvacacional y me toco las narices un ratito hasta la hora de salir. Y que nadie lo niegue, hasta en esto también nos ponemos de acuerdo. Nos da igual si hemos estado de procesión, de barbacoa, vestido de nazareno, de penitente, o de la mismísima abeja Maya, en el trabajo se escaquea todo el mundo. Aunque algunos lo hagáis de manera tan profesional, que hasta un anuncio os dejó la idea (Necesito un kit-kat). Que bien os vino la chocolatina, canallas. Alguno no conoce ni el sabor que tiene, pero por las veces que se para en el trabajo, parece que las compra en cantidades industriales.

Pero eso si, las vacaciones son vacaciones, y no vayan ustedes a desperdiciar unos días tan buenos en leer artículos del nivel que yo les ofrezco, porque entonces puedo llegar a pensar que están aún más aburridos que yo. Y eso… eso si que sería algún tipo de síndrome. Tal vez el antagónico al postvacacional. Un síndrome que explicara que necesitas volver al trabajo con urgencia porque el nivel de las gilipolleces que escribes en tu blog está rondando límites insospechados. Síndrome prelaboral, o síndrome del tonto ilustrado, que no tiene nada que ver, pero le da un toque artificial, que dirían los modernos…

Y hasta aquí mi absurda opinión de hoy, no les aburro más. Espero que os haya ocupado el mínimo tiempo indispensable de vuestro día. Yo, no os engañaré, voy a hacer un Kit-Kat, que tengo el síndrome postvacacional a la vuelta de la esquina, calentando motores y con el coche en marcha. La verdad, no se porque os cuento esto, ni otras muchas cosas, pero me divierte.

 

Sed felices 😉

 

 

BASADO EN HECHOS REALES (Capítulo III) En la cola del supermercado.

Parece una aburrida acción cotidiana, de hecho, lo es. Aunque no se si debido a mi escaso desarrollo neuronal, padecer una cola de supermercado, puede ser una historia divertida, o dramática, o tal vez esperpéntica. Lo digo porque es ya la tercera o cuarta vez que  una aburrida espera se convierte en algo entretenido.

Centrémonos en lo básico. Tú haces la compra tal y como lo has marcado en la lista, o sin necesidad de ella, pero cuando crees que ya has cogido todo lo necesario, te dispones a ir hacia las cajas. Normalmente, pensaréis todos, pagas y te vas. Pues no, ese no es mi caso, y quiero creer que tampoco el de muchos.

La experiencia personal, me dice, que se pueden dar un buen número de situaciones en la cola del supermercado. Paso a describirlas y a detallar un pequeño análisis de cada una.

SITUACIÓN A:

Llegas con tu compra, y no hay nadie en la cola, la cajera te atiende amablemente, aunque de manera normal intenta “colocarte” una bolsa de plástico por 3 céntimos, para una lata de coca cola y unas pastillas de caldo de pollo. Al ver que con la bolsa no ha colado, su reacción inmediata es intentarlo con una oferta de 16 donuts por 3 euros, normalmente lo niegas y te vas. Todo es amabilidad por las 2 partes y la conversación acaba con un «Que tenga usted un buen día»

Análisis:

  • No hay gente en la cola: Normal en días de diario por la mañana de lunes a jueves en supermercados retirados de zonas céntricas
  • Bolsa de 3 céntimos: Te la van a querer colocar por lo civil o lo criminal.
  • Oferta de los donuts: Peligrosa si vas a hacer la compra con el estómago vacío.

SITUACIÓN B:

Comienzan las primeras complicaciones. Repetimos la acción, haces tu compra, llegas a las cajas y solo hay una abierta, no tienes prisa, por lo tanto las 3 personas que van delante no son ningún obstáculo digno de mención. Pero cuando te toca… ¡Mierda! A la de delante se le ha olvidado el pan, y para colmo te hace responsable de su turno con un «guárdeme la vez, que tardo muy poco, MUY POCO» Aparece a los diez minutos con el pan…2 latas de alcachofas y 1 kilo de tomates. Entre tanto, tu esperas con barba de 3 días, mientras los que te siguen te miran haciéndote responsable de su espera por haber guardado el turno. Cuando a la buena señora le ha dado la gana llegar, tú ya estás amenazado visualmente por el resto del supermercado, que justo en ese momento ha decidido hacer el pago en caja. La señora del pan, los tomates y las alcachofas, lo soluciona todo con un  «gracias bonito» y tarda sus respectivos 10 minutos  en pagar con céntimos los cuarenta y dos euros con setenta y cuatro del coste, que dicho así, suena tan largo como esperarlo. La gente que viene detrás de ti empieza a desenfundar armas y tú ya ni te das la vuelta. Eres el puto cómplice.

Análisis:

  • Nunca te fíes de una señora en la cola de un supermercado. Te ganará por experiencia.
  • Nunca te fíes de una señora en la cola de un supermercado que te pide que le guardes el turno y dice que tardará MUY POCO.
  • Nunca te fíes de una señora que paga con céntimos.
  • Nunca te fíes de una señora.

SITUACIÓN C:

Un clásico, a esta situación le llamo el «déjame pasar que solo llevo» ¿A que la habéis vivido todos? No me extenderé. Estás en la cola, llega el listo de turno y tacháaaaaan…Perdona, ¿Me dejas pasar que solo llevo una barra de pan? Y tú pensando, ya, pero es que yo llevo la misma barra de pan y la lata de tomate para los macarrones del crío que me ha encargado mi mujer.

¿Que hacer contra esta agresión? Iré al análisis directamente

Análisis:

  • Fingir una llamada de teléfono para crear un corte radical con el/la caradura. «Uy, perdona, me están llamando» Crea un desconcierto en el personaje que le obliga a esperar su turno mientras espera que finalice la llamada. Suele funcionar.
  • Fingir lesión. Como si de un futbolista se tratara, le dices que sufres una reciente intervención lumbar que te impide estar demasiado tiempo en pie y que esos 2 minutos de espera juegan un papel de vida o muerte en tu persona. Da igual que el personaje te haya visto hacer el pino-puente en frente de la sección de los congelados. Esto es una batalla entre caraduras y ahí debes demostrar tu valía y luchar por tu puesto en la cola. ¡No desistas!
  • Mi preferida, y también la más desaconsejada. Recordarle al señor/a que esto es un supermercado y que se está aprovechando de la buena fe de las personas, para llegar antes a donde sea, lo cual no me importa lo más mínimo.
  • La última y la más común. Quedarte como una vaca mirando a un tren y asentir con la cabeza mientras te sobrepasan en la cola. Todo, para luego salir del supermercado y ver al señor en el bar de al lado, o a la señora departiendo amistosamente con las vecinas. ¡Hay que joderse!

 

Y hasta aquí, esta estupenda y absurda clase sobre supermercados. Si has llegado hasta el final, mereces esa cerveza que llevas esperando todo el día para tomarte. Pero si la compras en el supermercado, por favor, guarda el turno.

Sed felices 😉

LLEGA LA NAVIDAD (OTRA VEZ)

Que bonito, ya se empieza a notar el ambiente navideño en las redes sociales, y en otros ámbitos también. pero todos tenemos a ese amigo que ya ha inundado la red social de turno con postales navideñas de lo mas variopintas. Quitando que en su casa ya están colocados el belén, el árbol y un muñeco de luces que canta desacompasado.

He de reconocer, que a pesar de no ser un férreo seguidor del ambiente navideño, bien es verdad que me gusta observar (y en ocasiones participar)  en todo lo que rodea a estas emblemáticas fechas para unos, y empalagosas para otros. Por decirlo de otra manera, es un periodo donde como ya escribí hace tiempo, en este humilde decálogo, todo cuidado es poco para superarlo con nota.papanoelborracho

Las calles volverán a llenarse de luces, mujeres y hombres desfilarán como posesos por las grandes avenidas comerciales, buscando el “ofertón navideño” de turno, que por décimo año consecutivo no encontrarán. Una lástima, ya que en este The Walking Dead con bolsa de la compra, participan veteranos y nuevos talentos cada temporada.

Los centros de las ciudades, son multitudes humanas atestadas contra los escaparates. En Madrid, se sabe de gente que se despistó en la calle Preciados en unas navidades, y años después, se reencontraron con sus familias. Las declaraciones tras el hallazgo son sobrecogedoras «Recuerdo que en la nochebuena de 1995 cogí una calle adyacente, me lié a cervezas con un reno del Cortylandia, y no recuerdo nada hasta hoy…» Cuanto menos sobrecogedor.

Y es que amigos, lo admito, me gusta la navidad, es el momento del año donde mis carcajadas se repiten mas veces por minuto. Empiezo a reírme en la cena de empresa, y no paro hasta que veo a la última vieja con el paraguas del revés en la cabalgata de reyes. Tenéis que reconocerlo, es entrañable. Todo es gracioso, tu colega cogiendo vasos de tubo con la boca en la cena del trabajo; tu tío Faustino, el del pueblo, que viene a cenar obligado por la Puri, y al que nada mas llegar le han colocado unos cuernos de reno, mientras te mira suplicando que le dispares; los niños de corta edad tirando petardos por la calle, que bien podrían ser granadas de mano; o la dichosa vieja del paraguas de la cabalgata, que en una infernal pelea a muerte con otra semejante, está luchando por los caramelos de mora ante la mirada atónita de sus nietos. Lo que digo, paz y armonía.

Pero no se asusten, esto se repite año tras año, navidad tras navidad. Los gorros de Papá Noel, Santa Claus o como quieran llamarlo, van a estar ahí, acompañados de las pelucas de colores, los cotillones, los matasuegras, las uvas, las madres aparcando corderos en batería, los reyes magos, el niño que está en la cuna, los peces que beben y los que vuelven a beber sin ser peces, los camellos, de dos jorobas y sin joroba también, la cena de empresa, el despido de después de la cena de empresa, las guirnaldas, la espuma en spray, la zambomba, alguno en nochevieja caminito de belén, otro tirado en algún banco cuando iba caminito de belén y se paró a tomar la última en algún sitio, todo eso y mucho más…volverá en estás navidades. Así que sea como sea, crean o no en ello, disfruten de todo como buenamente puedan.

Sed felices 😉

P.D: ¡Ah! Se me olvidaba, la vieja del paraguas del revés también estará por ahí. Anda que se lo iba a perder, no te jode.

ANÁLISIS DE LOS RECORD GUINESS MAS ABSURDOS.

En una de mis concienzudas tardes de estudio e investigación, decidí teclear en Google «Récord Guinness absurdos» y los resultados descubiertos fueron de lo mas sorprendente. Una vez revisados los documentos, me dispuse a imaginar como sus autores habían llegado a conseguirlos, y el resultado obtenido es el siguiente:

1. El eructo mas ruidoso de la historia: El campeón de esta curiosa modalidad se llama Paul Hunn y podéis observar la destreza del zagal en este curioso video.
Aquí no tuve mucho que pensar, estoy seguro de que estaba en casa viendo el fútbol con los amigos, y alguien abrió la lata de tan dulces sonidos, seguramente, todos compitieron por eructar mas fuerte que el anterior hasta que “el rugido de Hunn” puso punto y final a la competición. Me gustaría conocerle, bueno, y al que le propuso para el premio también…

2. Record de retretes rotos con la cabeza: Asombrosa historia de la que no he conseguido prueba visual, ustedes perdonen. En mi opinión, el muchacho tuvo un mal día, ya sabéis, despedido del trabajo, multa en el coche y cuernos de la novia, entre otros sucesos. Comenzó con el retrete de su casa, seguido del cuarto de baño de la habitación de matrimonio y ya no pudo parar…el del bar del colega, la casa de los padres, y cuando tenía la cabeza como un cocotero ¡bualá! Récord batido. Adicto al ibuprofeno seguro, no digo mas.

3. Francesco Vacca, lengua mas perforada del mundo. Sobre este individuo no voy a apuntar muchas cosas, porque un piercing en la lengua se lo hace cualquiera. Eso si, me encantaría verle comiendo garbanzos, debe ser como el bombo de la lotería del niño. Dejo foto.

4. El hombre que mas camisetas se puso una encima de la otra. Este es de traca, ademas son de manga corta, así que suponemos que después de todo, si era invierno, se tuvo que poner el abrigo. El aburrimiento del ser humano no tiene límites. Dentro vídeo.

5. Récord de los 100 metros a cuatro patas. Sales a pasear con tu perro y se te acaba yendo el paseo de las manos, nunca mejor dicho. No podemos confirmar que sea el animal el que le tire la pelotita al dueño. Os dejamos la trepidante carrera.

6. Récord de cucharas pegadas al cuerpo. Etibar Elchiyev, así se llama el fiera que después de comerse un plato de sopa se dio cuenta de que podía pegarse la vajilla de su madre a cualquier parte del cuerpo. Y hemos dicho vajilla, porque a parte de pegarse cucharas (récord batido en varias ocasiones) el hombre se pega ensaladeras, cazos, tenedores y no queremos pensar cuando vaya a abrir la nevera, suponemos que quedará insertado al lado del «recuerdo del acueducto de Segovia» de su señora madre. Aquí el vídeo del hombre imán.

Con esto os dejo hasta la próxima actualización, prometo que no tardará tanto como esta. He estado ocupado con varias lecturas y dejaré por aquí alguna reseña de ellas. Espero que os guste.

Sed felices 😉

DESACREDITANDO AL REFRANERO.

Son muchos, la gran mayoría personas entradas en años, los que utilizan el abundante refranero español para salir de una situación comprometida, añadir un comentario, o simplemente dejar su impronta.
Refranes hay muchos y muy variados, lo pude comprobar leyendo este artículo de un conocido diario, y en su gran mayoría se desconoce al autor o la procedencia, pero se han incorporado a nuestro lenguaje con una facilidad pasmosa.
Os voy a regalar un absurdo-post, que solo se me ocurriría mientras en televisión nos deleitan con Paquirrín y Belen Esteban haciendo el zángano entre cuatro paredes. Veámoslo en su significado mas básico, adornado con mis negligentes reflexiones.

NO POR MUCHO MADRUGAR, AMANECE MAS TEMPRANO: Al que inventó el refrán le gustaba dormir mucho, eso está claro, pero la reflexión es importante “para que me voy a levantar antes si no han puesto las calles” Un artista el chaval, me lo imagino diciéndoselo a su jefe en la obra.
— ¡Manolo! ¿Que estemos aquí a las 7:00? ¿Si no ha amanecido?
– Despedido.
— Te va a dar igual, no amanece mas temprano.

Tengo un amigo que cambió madrugar por Brugal , y se aplica el refrán los sábados por la noche. Superó sus problemas con el alcohol.

A QUIEN MADRUGA DIOS LE AYUDA: Este debía ser panadero. Lo dijo porque no había otra forma de motivarse para salir de casa tan temprano. Y por otro lado, si Dios te ayuda, no madrugues, total, cuando llegues Jesucristo ya te habrá metido las baguettes en el horno y las palmeras estarán bañadas en chocolate. Pobre hombre.

AL MAL TIEMPO, BUENA CARA: Inventor de este refrán, me gustaría hablarte a los ojos, escucha lo que tengo que decirte.
Madrid, Enero de 2015, 7 de la mañana, sales de casa, -2 grados en el termómetro, el coche es una jodida nevera, los cristales empañados y cuando entras en la autovía hay un atascazo de narices, a todo esto, tu cuñado te envía un Whatsapp que dice «tengo los pies como dos tortillas de lo agustito que estoy bajo el edredón» Ahora vas, y pones buena cara.

QUIEN ROBA A UN LADRÓN TIENE CIEN AÑOS DE PERDÓN: Lo voy a aplicar con el banco que me gestiona la hipoteca. Con una media en la cabeza…

NUNCA DIGAS, DE ESTE AGUA NO BEBERÉ: A este lo ponía yo en el río Manzanares de rodillas, cuando viera al primer pato con dos cabezas, le quitaba el registro al refrán echando leches.

AUNQUE LA MONA SE VISTA DE SEDA, MONA SE QUEDA: Perfecto, increíble el tiempo libre de este tipo, y aunque la vistas de lino, de alpaca, de organdí, incluso si le pones chanclas y un sombrero de cordobés. Si aun vives, me tienes preocupado.

NO DEJES PARA MAÑANA LO QUE PUEDAS HACER HOY: Aquí no voy a ser crítico. Si soportas un programa de Gran Hermano, estoy comprobando en este mismo momento, que el hijo de la Pantoja y sus compinches, hacen el vago hoy, y también mañana. Y cobrando mejor que un biólogo.

A CABALLO REGALADO, NO LE MIRES EL DIENTE: Este me lo voy a aplicar. Os acabo de regalar un truño de post que no vais a leer en ningún sitio decente. Y si has llegado hasta aquí, no le mires los dientes, no los tiene. Mi blog tiene estas pequeñas caries que lo deslucen. No todo iba a ser serio.

Gracias por aguantarme, me aburría. Sed felices 😉

BASADO EN HECHOS REALES (Capítulo II): Los disfraces del colegio.

Escribir sobre la navidad se ha vuelto una rutina para mí en este mes de Diciembre, y repito, que no es por voluntad ni por acercamiento a las fiestas, pero para ser una temporada supuestamente de paz y de bondad, se cometen crueldades que, sin darse uno cuenta, no sabemos lo que suponen para las víctimas, en este caso, pequeñas víctimas.
Ando por la calle con una sonrisa de oreja a oreja, acabo de coger mis vacaciones, tengo tiempo para pasear, desayunar con los amigos y hacer las cosas que me gustan; pero no todos los que se cruzan conmigo por las aceras, portan la misma cara de satisfacción, en especial, esas criaturas que van al colegio de la mano de sus padres…

Son las 8:00 de la mañana del último día de colegio antes de las vacaciones escolares navideñas, como es habitual, los niños hacen funciones donde cantarán villancicos, comerán castañas y los mas afortunados asistirán a un chocolate con churros. Pero para llegar a este paso, a algunos críos les hacen pasar uno de los peores ratos de sus vidas, y por el cual quedarán marcados para el resto de su existencia.
De entre los que me voy cruzando por la acera, los hay que van felices con sus disfraces de Papa Noel (el mas común) o algún pastorcillo que otro…Pero entre la gran mayoría, veo caras angelicales llenas de sufrimiento, que claman al cielo para que alguien les saque de tan complicada situación. Caras que portan, como un gran estigma, los cuernos de reno mas grandes que su madre encontró en un todo a cien. Otro pequeñín, sufre, mientras su cabeza está embutida en un gorro de pastor con las dos orejitas por fuera, mientras tanto, otra madre poseída, le ametralla con la cámara de fotos, probablemente para dejar alguna prueba que enseñar a una futura novia dentro de veinte años, en una reunión familiar.
Sigo andando, un par de gemelos gritan con sus miradas ¡Señor, haga algo! pidiéndome por favor que deje de mirarlos porque sus padres han tenido la brillante idea de disfrazarles de angelitos, con unos aros en la cabeza que parecían la órbita de saturno.
Pero cuando mas dolor he visto (Y he sentido) ha sido con los dos últimos niños. El primero llevaba un horrible disfraz de árbol de navidad hecho de cartón, donde la criatura tenía la cabeza incrustada en la parte mas alta del árbol, y por si esto no fuera poco, le habían pintado los coloretes con purpurina a modo de bolitas decorativas, ¿Pero es que esos padres no tienen sentimientos?. Aunque el chico no se ha sentido solo, cuando dos pasos por detrás hacía acto de presencia una niña con cara de angustia, y cuyas orejitas asomaban por un cartón con forma de estrella de Belén, pintado en el amarillo mas chillón de la escala de colores. Una injusticia.

Resumiendo, os pido a todos los padres, que tengáis un poco de cordura y contéis con la opinión de vuestros hijos a la hora de disfrazarlos. Pensadlo dos veces antes de colgarle al niño unas bolitas navideñas de las orejas, o embutirle en un gorro de una talla mas pequeña que la suya, no sea, que en vez de Papa Noel, el crío acabe pareciéndose a “mudito”. Mientras tanto, siempre habrá algún villano como yo riéndose de todo esto…

Sed felices.