BASADO EN HECHOS REALES (Capítulo I): El camionero sin salida.

Corrían las 08:55 PM de un frío día de Noviembre, en una desangelada calle sin salida para los vehículos, de una localidad madrileña cualquiera. Las madres estresadas corrían de la mano con sus hijos por las aceras perpendiculares a la citada vía, para no llegar tarde a la hora de apertura de los colegios. En el ambiente, se oían las típicas frases que tan acostumbrados estamos a oir a esas horas, —Carlitos, ponte la bufanda que hace mucho frío y te vas a constipar—
Entre tan rutinarios momentos, y en la mencionada calle sin salida, hace entrada un camión de reparto y de dimensiones exageradas, causando la espectación de los pocos que estábamos allí presentes, para ser mas exactos, 3 personas. Entrada que por otra parte, causa asombro por las proporciones del vehículo y que hace pensar claramente que se ha equivocado de destino, pues vistas las medidas del camión y de la calle, todo indica que, o el conductor no está muy seguro, o su pericia al volante es indiscutible.
Los que vemos la situación, nos paramos a ver como continúa, pues está tomando un color divertido para todos menos para el desafortunado conductor, que al ver el lío en el que se ha metido, para el vehículo, y se baja de la cabina con la misma cara que si hubiera entrado en el pasaje del terror.
El primero en atenderle es un servidor, que llevo observando desde hace un rato las posibles maneras que tiene el camión para maniobrar y salir de allí. El camionero, un hombre educado, intenta eximirse la culpa diciendo que el GPS le ha jugado una mala pasada, pues él iba en dirección a un polígono industrial y el dichoso aparatito ha querido que aterrizara en esta calle sin salida. Mientras tanto, las otras 2 personas que miraban con atención se acercan al lugar, una de ellas exconductor de autobuses, y cuya máxima preocupación era colaborar para sacar de aquella situación al camionero.
Al final encontramos una solución, accediendo marcha atrás con el camión a la salida de un garage, y maniobrando durante varios minutos es factible que todo se solucione, y nos ponemos todos manos a la obra.
Durante dicha maniobra, va llegando a la calle algún vehículo (turismo) que extrañado espera la demora que el camión está creando, pero el momento estelar es la aparición del “listo del claxon” con el cuál me toca departir, por cercanía, y dicho sea, por merecimiento. Mi conversación es la siguiente siendo LC (El listo del claxon) y Yo (El que esto escribe):

LC: ¡¡Moooooooooooocccc!! (Sonido del claxón que algunos usan para manifestar su presencia ante la notable falta de vocabulario)
YO: Muchacho, ¿Que quieres que el camión levite? ¿Habrá que dejarle salir, no?
LC: ¿Pero como “sa metío” ahí?
YO: De frente, y ahora estamos intentando que salga.
LC: (Cara de emoticono del whatsapp, ante tan inesperada respuesta) (Todavía no se ha dado cuenta de que le estoy vacilando)
YO: Lo que podrías hacer es intentar ayudar, en vez de seguir molestando.

Fin de la conversación, no se dió por aludido y personalmente creo que su capacidad de raciocinio no daba para mas. Echó el freno de mano, y se quedó en el coche para rebuznar algo mientras el amable camionero se disculpaba una y otra vez al salir, con un gran sentimiento de culpa. Y ademas esperó a que pasara de largo y se reanudara la circulación para agradecernos la ayuda prestada. Todo quedó ahí.

Una vez pasada la situación, me puse a pensar en lo asquerosa que puede llegar a ser esta sociedad que cuando mas ayuda necesitas, peor llegará a tratarte. Pero mirándolo bien, he hecho un ejercicio de estadística y las conclusiones a las que he llegado tras el análisis, no son del todo malas:

– De cada 5 personas una es camionero y otra un listo del claxon. Las otras 3 solo observan.
– En cada situación de la vida donde cometas una cagada, habrá un mínimo de 3 personas dispuestas a ayudarte,y otra a emitir sonidos. Esta última puede ser un animal.
– De cada 5 personas, siempre hay una que cree en los fenómenos paranormales, como ver levitar un camión de 18 toneladas.
– En esta vida siempre hay una salida para todo, pero en ella te encontrarás a algun listo, o a varios.

MORALEJA: Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad, los GPS no.

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