SÍNDROME POST-VACACIONAL, Y OTRAS MANERAS DE TENER POCAS GANAS.

Bonito nombre le han colocado a lo que toda la vida se le llamó «Hay que joderse, las poquitas ganas que tengo mañana de volver al trabajo después de la Semana Santa». Y es que según varios estudios, somos muchos los que volvemos a comenzar la jornada laboral con pesadumbre y abatimiento, ¿Que incongruencia verdad? Como si fuera algo nuevo…

Y digo yo ¿Hay alguien que vuelva al trabajo con alegría después de unos días en la playa? ¿O en la montaña? ¿O en el chalet de tu cuñao el rico? Es más ¿Hay alguién que vuelva feliz y sonriente aunque solo sea en el viaje de retorno?

Porque esa es otra verdad como un pino de grande. Aquí se habla mucho de la Semana Santa, pero la verdad es que aprovecháis estos días libres para comportaros como el mismísimo Satán. No, no me he equivocado. Os pasáis unos días de barbacoa en barbacoa, de cubata en cubata, y de fiesta en fiesta. Y de paso como ando por Andalucía, a lo mejor me tropiezo con alguna procesión, y ya si eso, aprovecho el rato para declararme devoto del Cristo de Palacagüina. Pero eso lo hago cuando vuelva de la playa, que la misa de doce no me pilla muy bien de hora y se me va a juntar con el chiringuito. Poca vergüenza…

Bueno vale, lo acepto, que eres nazareno desde pequeñito, me lo creo. Pero solo en algunos lugares, tuvieron lo que hay que tener para ponerle a una procesión el nombre adecuado a lo que más nos gusta hacer en estos días libres. Y no me lo nieguen, hasta los que no viven la religión, aprovechan el viernes santo para pillarse una castaña que no llegan a la resurrección hasta el domingo. Aunque a muchos de vosotros tampoco os hace falta Semana Santa para llegar a este punto. Bueno, sigamos.

No quiero desviarme del tema estrella ¿Síndrome postvacacional? ¿De verdad? ¿No había otro nombre? Como somos a veces, con tal de relajarnos un poquito, y ya de paso, quitarnos de encima un día de trabajo. Le digo a mis compañeros que estoy con el síndrome postvacacional y me toco las narices un ratito hasta la hora de salir. Y que nadie lo niegue, hasta en esto también nos ponemos de acuerdo. Nos da igual si hemos estado de procesión, de barbacoa, vestido de nazareno, de penitente, o de la mismísima abeja Maya, en el trabajo se escaquea todo el mundo. Aunque algunos lo hagáis de manera tan profesional, que hasta un anuncio os dejó la idea (Necesito un kit-kat). Que bien os vino la chocolatina, canallas. Alguno no conoce ni el sabor que tiene, pero por las veces que se para en el trabajo, parece que las compra en cantidades industriales.

Pero eso si, las vacaciones son vacaciones, y no vayan ustedes a desperdiciar unos días tan buenos en leer artículos del nivel que yo les ofrezco, porque entonces puedo llegar a pensar que están aún más aburridos que yo. Y eso… eso si que sería algún tipo de síndrome. Tal vez el antagónico al postvacacional. Un síndrome que explicara que necesitas volver al trabajo con urgencia porque el nivel de las gilipolleces que escribes en tu blog está rondando límites insospechados. Síndrome prelaboral, o síndrome del tonto ilustrado, que no tiene nada que ver, pero le da un toque artificial, que dirían los modernos…

Y hasta aquí mi absurda opinión de hoy, no les aburro más. Espero que os haya ocupado el mínimo tiempo indispensable de vuestro día. Yo, no os engañaré, voy a hacer un Kit-Kat, que tengo el síndrome postvacacional a la vuelta de la esquina, calentando motores y con el coche en marcha. La verdad, no se porque os cuento esto, ni otras muchas cosas, pero me divierte.

 

Sed felices 😉

 

 

BASADO EN HECHOS REALES (Capítulo III) En la cola del supermercado.

Parece una aburrida acción cotidiana, de hecho, lo es. Aunque no se si debido a mi escaso desarrollo neuronal, padecer una cola de supermercado, puede ser una historia divertida, o dramática, o tal vez esperpéntica. Lo digo porque es ya la tercera o cuarta vez que  una aburrida espera se convierte en algo entretenido.

Centrémonos en lo básico. Tú haces la compra tal y como lo has marcado en la lista, o sin necesidad de ella, pero cuando crees que ya has cogido todo lo necesario, te dispones a ir hacia las cajas. Normalmente, pensaréis todos, pagas y te vas. Pues no, ese no es mi caso, y quiero creer que tampoco el de muchos.

La experiencia personal, me dice, que se pueden dar un buen número de situaciones en la cola del supermercado. Paso a describirlas y a detallar un pequeño análisis de cada una.

SITUACIÓN A:

Llegas con tu compra, y no hay nadie en la cola, la cajera te atiende amablemente, aunque de manera normal intenta “colocarte” una bolsa de plástico por 3 céntimos, para una lata de coca cola y unas pastillas de caldo de pollo. Al ver que con la bolsa no ha colado, su reacción inmediata es intentarlo con una oferta de 16 donuts por 3 euros, normalmente lo niegas y te vas. Todo es amabilidad por las 2 partes y la conversación acaba con un «Que tenga usted un buen día»

Análisis:

  • No hay gente en la cola: Normal en días de diario por la mañana de lunes a jueves en supermercados retirados de zonas céntricas
  • Bolsa de 3 céntimos: Te la van a querer colocar por lo civil o lo criminal.
  • Oferta de los donuts: Peligrosa si vas a hacer la compra con el estómago vacío.

SITUACIÓN B:

Comienzan las primeras complicaciones. Repetimos la acción, haces tu compra, llegas a las cajas y solo hay una abierta, no tienes prisa, por lo tanto las 3 personas que van delante no son ningún obstáculo digno de mención. Pero cuando te toca… ¡Mierda! A la de delante se le ha olvidado el pan, y para colmo te hace responsable de su turno con un «guárdeme la vez, que tardo muy poco, MUY POCO» Aparece a los diez minutos con el pan…2 latas de alcachofas y 1 kilo de tomates. Entre tanto, tu esperas con barba de 3 días, mientras los que te siguen te miran haciéndote responsable de su espera por haber guardado el turno. Cuando a la buena señora le ha dado la gana llegar, tú ya estás amenazado visualmente por el resto del supermercado, que justo en ese momento ha decidido hacer el pago en caja. La señora del pan, los tomates y las alcachofas, lo soluciona todo con un  «gracias bonito» y tarda sus respectivos 10 minutos  en pagar con céntimos los cuarenta y dos euros con setenta y cuatro del coste, que dicho así, suena tan largo como esperarlo. La gente que viene detrás de ti empieza a desenfundar armas y tú ya ni te das la vuelta. Eres el puto cómplice.

Análisis:

  • Nunca te fíes de una señora en la cola de un supermercado. Te ganará por experiencia.
  • Nunca te fíes de una señora en la cola de un supermercado que te pide que le guardes el turno y dice que tardará MUY POCO.
  • Nunca te fíes de una señora que paga con céntimos.
  • Nunca te fíes de una señora.

SITUACIÓN C:

Un clásico, a esta situación le llamo el «déjame pasar que solo llevo» ¿A que la habéis vivido todos? No me extenderé. Estás en la cola, llega el listo de turno y tacháaaaaan…Perdona, ¿Me dejas pasar que solo llevo una barra de pan? Y tú pensando, ya, pero es que yo llevo la misma barra de pan y la lata de tomate para los macarrones del crío que me ha encargado mi mujer.

¿Que hacer contra esta agresión? Iré al análisis directamente

Análisis:

  • Fingir una llamada de teléfono para crear un corte radical con el/la caradura. «Uy, perdona, me están llamando» Crea un desconcierto en el personaje que le obliga a esperar su turno mientras espera que finalice la llamada. Suele funcionar.
  • Fingir lesión. Como si de un futbolista se tratara, le dices que sufres una reciente intervención lumbar que te impide estar demasiado tiempo en pie y que esos 2 minutos de espera juegan un papel de vida o muerte en tu persona. Da igual que el personaje te haya visto hacer el pino-puente en frente de la sección de los congelados. Esto es una batalla entre caraduras y ahí debes demostrar tu valía y luchar por tu puesto en la cola. ¡No desistas!
  • Mi preferida, y también la más desaconsejada. Recordarle al señor/a que esto es un supermercado y que se está aprovechando de la buena fe de las personas, para llegar antes a donde sea, lo cual no me importa lo más mínimo.
  • La última y la más común. Quedarte como una vaca mirando a un tren y asentir con la cabeza mientras te sobrepasan en la cola. Todo, para luego salir del supermercado y ver al señor en el bar de al lado, o a la señora departiendo amistosamente con las vecinas. ¡Hay que joderse!

 

Y hasta aquí, esta estupenda y absurda clase sobre supermercados. Si has llegado hasta el final, mereces esa cerveza que llevas esperando todo el día para tomarte. Pero si la compras en el supermercado, por favor, guarda el turno.

Sed felices 😉

LLEGA LA NAVIDAD (OTRA VEZ)

Que bonito, ya se empieza a notar el ambiente navideño en las redes sociales, y en otros ámbitos también. pero todos tenemos a ese amigo que ya ha inundado la red social de turno con postales navideñas de lo mas variopintas. Quitando que en su casa ya están colocados el belén, el árbol y un muñeco de luces que canta desacompasado.

He de reconocer, que a pesar de no ser un férreo seguidor del ambiente navideño, bien es verdad que me gusta observar (y en ocasiones participar)  en todo lo que rodea a estas emblemáticas fechas para unos, y empalagosas para otros. Por decirlo de otra manera, es un periodo donde como ya escribí hace tiempo, en este humilde decálogo, todo cuidado es poco para superarlo con nota.papanoelborracho

Las calles volverán a llenarse de luces, mujeres y hombres desfilarán como posesos por las grandes avenidas comerciales, buscando el “ofertón navideño” de turno, que por décimo año consecutivo no encontrarán. Una lástima, ya que en este The Walking Dead con bolsa de la compra, participan veteranos y nuevos talentos cada temporada.

Los centros de las ciudades, son multitudes humanas atestadas contra los escaparates. En Madrid, se sabe de gente que se despistó en la calle Preciados en unas navidades, y años después, se reencontraron con sus familias. Las declaraciones tras el hallazgo son sobrecogedoras «Recuerdo que en la nochebuena de 1995 cogí una calle adyacente, me lié a cervezas con un reno del Cortylandia, y no recuerdo nada hasta hoy…» Cuanto menos sobrecogedor.

Y es que amigos, lo admito, me gusta la navidad, es el momento del año donde mis carcajadas se repiten mas veces por minuto. Empiezo a reírme en la cena de empresa, y no paro hasta que veo a la última vieja con el paraguas del revés en la cabalgata de reyes. Tenéis que reconocerlo, es entrañable. Todo es gracioso, tu colega cogiendo vasos de tubo con la boca en la cena del trabajo; tu tío Faustino, el del pueblo, que viene a cenar obligado por la Puri, y al que nada mas llegar le han colocado unos cuernos de reno, mientras te mira suplicando que le dispares; los niños de corta edad tirando petardos por la calle, que bien podrían ser granadas de mano; o la dichosa vieja del paraguas de la cabalgata, que en una infernal pelea a muerte con otra semejante, está luchando por los caramelos de mora ante la mirada atónita de sus nietos. Lo que digo, paz y armonía.

Pero no se asusten, esto se repite año tras año, navidad tras navidad. Los gorros de Papá Noel, Santa Claus o como quieran llamarlo, van a estar ahí, acompañados de las pelucas de colores, los cotillones, los matasuegras, las uvas, las madres aparcando corderos en batería, los reyes magos, el niño que está en la cuna, los peces que beben y los que vuelven a beber sin ser peces, los camellos, de dos jorobas y sin joroba también, la cena de empresa, el despido de después de la cena de empresa, las guirnaldas, la espuma en spray, la zambomba, alguno en nochevieja caminito de belén, otro tirado en algún banco cuando iba caminito de belén y se paró a tomar la última en algún sitio, todo eso y mucho más…volverá en estás navidades. Así que sea como sea, crean o no en ello, disfruten de todo como buenamente puedan.

Sed felices 😉

P.D: ¡Ah! Se me olvidaba, la vieja del paraguas del revés también estará por ahí. Anda que se lo iba a perder, no te jode.

MADRID. TODAVÍA MAS.

 

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Estanque del Retiro vacío.

Siempre me gustó caminar por la ciudad, aunque para desplazarme a ciertos lugares tuviera que coger primero el coche. Y esta urbe es lo que tiene, todo está lejos de todo. Ir al cine en cualquier población, supone contar la distancia en cientos de metros o en un par de kilometros, pero no en Madrid. Aquí, las distancias se miden en paradas de metro o de autobús. Y si se hiciera en kilómetros, los trayectos no bajan de los cinco. Pero eso forma parte de su encanto, creo yo, no se si por discrepar de la habitual calificación de la ciudad de las obras y el tráfico, o por una enérgica defensa del lugar que mas amo de este planeta.

Pero la emoción de caminar por Madrid va mucho mas allá de sus distancias y calificaciones. Lo verdaderamente emocionante de Madrid se esconde en sus rincones secretos, en sus lugares repletos de historia, en sus magníficas leyendas y en la múltiple variedad de los personajes que la recorremos.

Emociona, si, saber que puedes estar caminando entre los que pueden ser los personajes históricos del futuro, el Ortega y Gasset del 2050, la Lina Morgan del teatro que viene, o que aquel friegaplatos del restaurante donde estás comiendo, sea un pintor de élite como le ocurrió en su día a Don Francisco de Goya y Lucientes. Y ustedes dirán, pura imaginación todo. Pués tal vez sea así, pero Madrid es lo que tiene, te invita a desbordar esa imaginación como no lo haría ningún otro lugar.

Y es que en Madrid, no distinguimos el invierno del verano, ambos son duros. Por eso nos vale cualquier estación para recorrerla, para patearla, para desgastarla, porque Madrid está destinado a envejecer, y a seguir teniendo ese espíritu juvenil que la desborda. Por esa razón el Museo del Prado sigue siendo tan bello, el Palacio Real tan majestuoso y sus calles tan vivas durante las 24 horas del día, porque es una ciudad inagotable, porque te agotarás tú mucho antes que la ciudad. De hecho, ella no descansa.

Y con esto os dejo en paz, vuelvo a retomar el blog con muchas ganas, me marcho al Estanque del Retiro, a ver a los descendientes de Margarita, a ver que me cuentan.

«Pues el invierno y el verano,

en Madrid solo son buenos,

desde la cuna a Madrid,

y desde Madrid al Cielo».

Luis Quiñones de Benavente  «Baile del invierno y del verano».

Sed felices 😉

SELGAIR AN SÌDE. CAZADOR EN EL TIEMPO.

  

Hace unas semanas decidí darle un giro a la temática en la que desenvolvía mi lectura. De esta manera, me acerqué a la biblioteca local en busca de un nuevo reto en forma de libro. Tras deliberar durante varias horas, leer algunos párrafos y valorar sobre lo que buscaba, llegó a mis manos «SELGAIR AN SÍDE. Cazador en el tiempo». 

El libro lo firma Yolanda Iscar, escritora desconocida para mí hasta entonces, y que a partir de este momento voy a subrayar en fluorescente, puesto que la novela me ha encantado por varios motivos.

Albrecht Seller es un escritor que dirige una revista junto a un íntimo amigo. Una serie de señales y apariciones hacen que el escritor inicie una serie de investigaciones, lo que le lleva a dar con un hombre misterioso que le hará viajar al pasado, exactamente a la Escocia del Siglo XVIII. Durante ese viaje en el tiempo, el amor, la supervivencia y otra serie de circunstancias harán de la novela una apasionante lectura. 

Como ya he dicho, el libro se desarrolla en el Siglo XVIII de la siempre mítica Escocia, exactamente en el Castillo de Eilean Donan, un paraje impresionante que he buscado “googleando” tras acabar de leerlo, y cuya imagen descubre un escenario increible, no es de extrañar que el lugar haya sido utilizado en rodajes de películas como Braveheart (1995). 

Os animo a comenzar esta fantástica lectura. Sed felices 😉

MIL VISITAS, MIL GRACIAS.

Cuando una tarde te aburres y decides que todas esas vivencias, opiniones y cosas por contar, deberían estar plasmadas en un blog, piensas que a nadie le van a importar, y que tu único objetivo no es otro que dejar constancia de lo que se te viene a la cabeza a la hora de escribir. 

Aunque este blog se inició como un modo de entrenamiento para un proyecto de mucha mas envergadura, las cosas con el tiempo van avanzando y es imposible no ilusionarse, aunque dicho proyecto siga firme y adelante. Si bien, es verdad que a medida que me adentro en esta aventura bloguera, mas aprendizaje voy adquiriendo y mas expectativas se activan, cosa que me beneficia por completo . 

Pero mas allá de la ilusión generada, a medida que el contador de visitas va aumentando, te das cuenta de que siempre hay alguien dispuesto a escuchar tus aburridas parrafadas y algunas de tus opiniones. Y es a esto a lo que voy, seré breve:

Muchas gracias a mis amigos, a familiares y a la gente que voy conociendo por Twitter. A todos aquellos que malgastáis un rato de vuestro preciado tiempo en leer lo que aquí escribo, espero que hayáis pasado un rato divertido, entretenido e incluso interesante. Gracias también a los blogguers que he ido descubriendo, y con los que he ido comentando noticias, artículos y post de todos los colores, sois todos maravillosos y me hacéis pasar unos ratos geniales. Gracias a los que seguís el blog vía mail, redes sociales o de cualquier otra manera, y ademas de todo dejáis un comentario.  En definitiva, gracias a todos los que os habéis pasado por aquí incluso desde el extranjero, sois la leche. Para todos sin excepción, un abrazo enorme.

Eso si, voy a seguir con esto, porque cada día me divierte mas. 

Sed felices 😉 GRACIAS POR ESTO:

De Octubre a Diciembre de 2014:

   

De Enero a Abril de 2015:

 

EL MINISTERIO DEL TIEMPO.

Foto vía Twitter @MdT_TVE

Foto vía Twitter @MdT_TVE


Que vaya por delante, lo aquí escrito es una opinión como otra cualquiera, y lo que voy a decir no es dogma, obviamente, pero creo que como opinión cuenta, tanto o mas que la de otra persona. 

Esta serie de televisión me tiene conectadísimo, tanto, que en ocasiones me dirijo a las personas como Don Alonso de Entrerríos (mas quisiera yo) en un perfecto castellano antigüo. Como les digo, estoy absorto y he visto cada uno de los capítulos por duplicado, además de ver, leer y deleitarme con todos los contenidos que me voy encontrando de la misma. 

Parece que la fiebre no es cosa de un día, pues he podido hablar con mucha gente que opina lo mismo, y también me he encontrado, como no, con alguna otra crítica, pero hasta ahora nadie ha logrado convencerme de que esto no es un éxito rotundo. Y es que creo, vuelvo a reiterarme, en mi opinión, que el éxito de estos capítulos es la innovación. El guión de la serie es un bombazo que muchos califican de simple. Y digo yo, si tan simple era colocar una puerta del tiempo y enviar a la patrulla histórica a salvar a Lope de Vega de un embarque erróneo, por ejemplo, ¿Por qué razón nadie lo hizo antes? Pues eso, que ahí está. Y es que hay que tenerlos muy gordos, ya que cuesta imaginar como narices encajas en una misma serie a un miembro del Samur, a un soldado de los Tercios de Flandes y a una estudiante del Siglo XIX. Una vez vistos los capítulos parece muy fácil, pero imaginadlo sobre el papel, tiene que sonar a locura transitoria…

Me fascina el conjunto entero, el modo de hacer encajar las piezas, los personajes, las historias, los pequeños puntos de humor, aunque algún capítulo haya parecido enrevesado, tampoco iba a ser todo perfecto, de hecho, nada lo es. Y así, poco a poco, parece que esta sucesión de episodios va ganando adeptos, lo que supongo, motivará a los creadores a mejorar todo, aunque si se mantuvieran en esta línea, creo que sería el mayor triunfo, puesto que han conseguido innovar, algo que muchos pedíamos a gritos sobre las series españolas.

Y continúo, a parte de un guión fabuloso y conseguir mantener vivo al espectador con las tramas de cada Lunes por la noche, son esos pequeños detalles que aporta cada personaje, los que la engrandecen mucho mas si cabe, me explico:

Velazquez trabajando como caricaturista y declarándose un “grupi” de Picasso, hasta el punto de llegar a conocerle.

Agustias, esa funcionaria de antaño, correcta, respetuosa, tímida, maruja y con cara de ser la abuela de todos.

Don Ernesto, que tras intentar reeducar a Torquemada parece que se ha reconvertido a sí mismo en un James Bond ibérico.

Don Salvador Martí, jefe entre los jefes, por muy subsecretario que quieran que sea  ¿Nadie ha tenido la sensación de reencontrarse con algún jefe de su pasado al verle? Siempre adscrito a las normas.

Irene Larra, esa mujer que aparece en los sueños de hombres y mujeres a la vez, dura y sensible por partes iguales, descarada, atrevida, profesional y arriesgada. ¿Que mas se le puede pedir?

Hacer encajar todo esto, junto con el pasotismo de Julian tan inherente a su situación personal, la dulzura de la mirada de Amelia, jefa de la patrulla por derecho propio, y como no, la gallardía, el arrojo y la galantería de Alonso, es de una grandeza absoluta, y me parece un mérito enorme.

¡Pardiez! Es una serie exquisita. 

Sed felices 😉